COMPAÑERO 2/2
No es sencilla la vida en el exterior.
Para algunos, la prisión es un castigo, para otros un premio.
Aquí estamos aislados, nos conocemos, sabemos que esperar de cada uno y que es lo peor que podemos hacer.
Afuera es diferente, todos mantienen fachadas, usan disfraces para ocultar su oscuridad.
Es verdaderamente aterradora la idea de ser amigo de un potencial asesino, o enamorarse de un psicótico.
La prisión es la mejor opción, la más cobarde pero también la más segura.
Tengo un compañero realmente invasivo, pregunta mucho y habla poco de sí mismo.
Siempre trata de animarme, me cuenta maravillosas historias sobre el exterior y lo agradable que puede llegar a ser.
Es el único que desde que me conoce, me escucha, me aconseja y no me culpa.
Es un buen chico y me hace creer que también lo soy.
He pedido mi liberación, como soy prisionero voluntario puedo salir cuando guste.
Me despedí de mi compañero, le agradecí por sus intenciones y, antes de marcharme me permití, por primera vez, tener una conversación con él.
-Gracias por todo lo que hiciste por mí, en todo este tiempo fuiste de mucha ayuda para tomar esta decisión, para elegir salir.
-No hay nada que agradecer, quiero que sepas que el mundo puede en ocasiones ser muy duro, probablemente querrás regresar pero cuando pienses en eso, recuerda que el regalo más grande que podemos tener es nuestra libertad, así que no la desperdicies.
-Me cuesta entender cómo alguien bueno está en este lugar, ¿que fue lo que hiciste? ¿Acaso también eres voluntario?
-Es una larga historia, solo te diré que el mundo no siempre paga la bondad con bondad, a veces los buenos estamos en lugares cómo éste y los malos allá afuera, pero no estés asustado, si actúas con el corazón de una forma u otra serás compensado.
Luego de eso me marché, nuevamente al mundo, a vivir, con la intención de enorgullecer a nadie más que a mi mismo gracias a aquel amigo, aquel tan bueno que ayuda a los malos a ser mejores, aquel que prefiere permanecer encerrado para que los libres seamos otros, aquel que me enseñó a valorar lo que soy, aquel amigo con nombre de mujer, aquel buen amigo llamado conciencia.
Comentarios
Publicar un comentario