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EL GIGANTE

Salió temprano de casa, dejó a sus hijos para no someterlos a la dura rutina de búsqueda de comida. Recorrió la zona pero todo estaba desabastecido, había poco que llevar a casa, así que la travesía se extendió a lugares que no frecuentaba seguido. Algunas zonas suelen ser tan riesgosas como beneficiosas pero, cuando no hay otra opción, el fin justifica los medios.  Hurgó sin parar, desesperada. Su estómago crujía, lo que anunciaba que sus bebés también eran víctimas del hambre y aumentó su desesperación.  ¡Bingo! Puré de papas con salsa, la cena perfecta. Botín en mano se dispone a marcharse a toda prisa, contenta, vigorosa, cuando de pronto, a solo algunos metros divisa un verdadero manjar. Ya llevaba la cena, pero ¿por qué no asegurar el desayuno? Se acercó, tomó el trozo de queso pero, antes de poder regresar, tras el fuerte sonido del choque de dos metales, su mundo se redujo a 4 rejas tan angostas como sus posibilidades de llegar a salvo a casa. A pesar de su situación, ...

EL BUEN PETER

Camila, viernes 2:48 a.m.  Despertó sobresaltada, eran cerca de las 3 de la madrugada, aún reinaba la luna. Mayor fue su impresión al notar a su hermano Rodrigo sentando en la cama, frente a ella, mirándola fijamente de forma perturbadora. Prefirió ignorar lo sucedido, se dirigió al baño y, al volver, pasó por la cocina y sin querer entender cómo o contra quien es que podría usarlo, tomó uno de los cuchillos y con sus manos temblorosas lo guardó entre su pijama. Al regresar a su cuarto, presa del miedo, notó que su hermano estaba acostado y parecía dormir, sin embargo, guardó el cuchillo discretamente bajo la almohada y se acostó sin cerrar los ojos. El miedo te hace recordar, imaginar y suponer muchas cosas y, Camila, no era la excepción a la regla. Desde que se acostó no dejaba de pensar en los muchos días que su hermano Rodrigo había tenido el mismo comportamiento: insomnio, hablar dormido durante la noche, quejidos extraños y un aparente vacío en su mirada. No era la primera v...