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Mostrando entradas de marzo, 2021

CHERNOBYL

CAPÍTULO 1 - EXPOSICIÓN ¿Cómo marcharme después de tanto tiempo?  Este es mi hogar, mis recuerdos están aquí. Me rehúso. Aunque me haga daño, este es mi lugar. Sé que todo pasará, pronto Chernobyl será habitable, la tierra volverá a ser fértil, crecerán árboles por doquier, veré volar a las aves, seré otra vez felíz. Si me voy, dejaré atrás lo que soy. No sé si exista un mejor lugar que Chernobyl. Aquí conocí a mi más grande amor y, aunque víctima de la radiación me abandonó, su recuerdo vivirá en mí mientras pise esta tierra. No podré enamorarme otra vez, no así. He conseguido refugiarme en una vieja casa, en las habitaciones están los cadáveres de los antiguos dueños, yo duermo en la sala. Mi antigua casa estaba cerca de la Planta Nuclear, la explosión la arrasó, no quedó nada. Acaban de anunciar la evacuación, me están echando de mi hogar, pero conseguí donde esconderme. Nadie sabe que estoy aquí, así que me ocultaré mientras se llevan a todos. Lo logré, pude quedarme en mi luga...

COMPAÑERO 2/2

No es sencilla la vida en el exterior. Para algunos, la prisión es un castigo, para otros un premio. Aquí estamos aislados, nos conocemos, sabemos que esperar de cada uno y que es lo peor que podemos hacer. Afuera es diferente, todos mantienen fachadas, usan disfraces para ocultar su oscuridad. Es verdaderamente aterradora la idea de ser amigo de un potencial asesino, o enamorarse de un psicótico. La prisión es la mejor opción, la más cobarde pero también la más segura. Tengo un compañero realmente invasivo, pregunta mucho y habla poco de sí mismo. Siempre trata de animarme, me cuenta maravillosas historias sobre el exterior y lo agradable que puede llegar a ser. Es el único que desde que me conoce, me escucha, me aconseja y no me culpa. Es un buen chico y me hace creer que también lo soy. He pedido mi liberación, como soy prisionero voluntario puedo salir cuando guste. Me despedí de mi compañero, le agradecí por sus intenciones y, antes de marcharme me permití, por primera vez, tener ...

PRISIONERO 1/2

Tres paredes y barrotes de metal. No es sencillo mantener la cordura en un lugar así. Por fortuna no estoy solo, tengo un compañero. Llegué aquí hace mucho, ya no recuerdo cuando, mi compañero tampoco parece recordarlo, hemos estado juntos siempre. Él habla poco y, cuando lo hace, hay que poner atención, es lo que le sigue a directo. Ha tenido una vida difícil, no lo culpo. Constantemente juzga, señala y condena, es una conducta que detesto de él pero, aunque se lo he dicho, le resulta difícil cambiarla. Se siente sólo, aunque yo esté aquí y comparta el espacio con él, puedo notar la soledad que embarga su alma. Una vez logré que se desahogara conmigo, aproveché su sensibilidad y lo escuché con atención, me contó de sus cadenas, de sus ataduras, de sus prejuicios, de la presión que carga sobre sus hombros al sentir la necesidad de complacer a todos, me habló de su estallido, de su final, su huida, del momento en el que llegó a este lugar y es que, a diferencia de mí, él entró por su vo...

ELLA

Ella se levantó temprano hoy, como todos los días. La ven pasar, como siempre de punta en blanco y con una sonrisa de portada. A todos saluda, aunque no todos respondan. En su cartera lleva siempre un par de tacones de repuesto, maquillaje y una navaja. En su corazón, lleva esperanza, amor propio y mucho miedo. Recorre las calles día a día, tratando de conseguir un hogar, no porque no tenga uno, solo quiere ser parte de algo diferente.  Y aunque conoce el destino de su búsqueda, su esperanza permanece intacta. Por la noche regresa sonriente, aunque ahora no parezca tan espontánea, a su lugar, a su vitrina, a lo que ha tenido que llamarle hogar, al único espacio dónde es reconocida. El problema de ese hogar, es que las puertas permanecen abiertas y así, su vulnerabilidad es alimento de quienes viven del odio. Ella no es como tú o como yo, para nada, ella ha tenido que luchar, entender y aceptar mientras nosotros jugábamos con los regalos de navidad. Ella ha tenido que crecer muy ráp...

ROSA

A diario la miraba con admiración y ella, con su indiferencia, sin querer llamaba más su atención. Se veía tentado a tomarla, quería poseerla, no deseaba compartirla y, día con día, alimentó la idea de que el sentimiento era recíproco, así que una noche, mientras ella dormía, la sacó del jardín y la llevó a su habitación. Ella no entendía lo que ocurría, sentía un intenso dolor y fue entonces cuando notó que había sido mutilada. Su raíz rasgada estaba en el jardín y, lo que quedaba de ella, estaba en un florero con agua sucia, presa del miedo y la incertidumbre. ¿Dónde está Rosa? Se preguntaban las flores del jardín al notar que su compañera había desaparecido. Nadie tenía claro lo que podría haber pasado, pero todas susurraban lo que suponían. Algunas la juzgaron de vanidosa, otras aseguraban que era la favorita del jardinero, y que siempre posaba para él, exponiendo sus pétalos para presumir su belleza y provocarlo. Todas tenían opiniones diferentes, pero coincidían en una cosa: sin ...